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LA MÁGICA
 

 "Si le das de comer un botón, ella te dará suerte"

Así empieza la historia de la muñeca mágica, en una aldea a los pies del Himalaya donde existió una costurera que durante muchos años cosió un vestido sin saber para quién era.
- ¿Para quén es ese vestido que coses mujer? - le preguntaban
- No lo sé - respondia ella
- ¿Y por qué lo coses entonces?
- Porque lo soñé - decía.
Y seguía cosiendo, todos los días desde que salía el sol hasta que se ponía, aquel vestido sin dueño.
Hasta que un día llegó a la aldea el Dios de los designios.
El enemigo le había tendido una emboscada y él había tenido que huir cruzando el bosque. En la huida había rasgado su vestimenta y necesitaba otra que le permitiera ocultarse en los bosques.
Por eso preguntó si había algún sastre en la aldea y le llevaron ante la costurera.
- Os estaba esperando - dijo ella, y le ofreció el vestido - Con él podréis engañar a vuestro enemigo y ocultaros en el bosque.
- Gracias - dijo el Dios de los designios - ¿Cuánto debo pagarte?
- Nada contestó la costurera - He perseguido un sueño durante años y hoy, por fin, se ha cumplido.
- Te equivocas buena señora, pues tu sueño empieza aquí.
Y en agradecimiento le regaló suerte y fortuna, conviertiendo los miles de botones que inundaban su casa en monedas de oro.
Desde entonces, las gentes que viven a los pies del Himalaya creen en la figura de la costurera como símbolo de buena suerte, representada por una muñeca ovalada, ataviada con ricas vestimentas de vivos colores y que en su sonrisa posee una pequeña abertura por donde la gente va metiendo los botones que le sobran, esperando que, algún día, a ellos también les llegue la suerte y se cumplan sus sueños